Durante décadas, Álvaro vio familias instalar electrodomésticos eficientes, cambiar bombillas y ajustar termostatos — solo para quedarse rascándose la cabeza cuando llegaba el recibo.
“Hacían todo bien, pero seguían pagando por energía desperdiciada,” explicó.
¿El verdadero culpable? Corriente sucia, interferencias, picos de voltaje. Cosas que tu empresa de energía nunca te cuenta.
“Los aparatos consumen más energía de la que deberían por culpa del bajo factor de potencia y del ruido electromagnético.
Con el tiempo, eso se acumula. Lo vi en miles de hogares.”
Todo empezó a tener sentido cuando Álvaro descubrió un dispositivo de ingeniería alemana que ahora también está disponible en Colombia.